miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Grosse Scheidegg que no fue

Vista del inicio de la caminata con mi sobrina en las montañas Suizas. Nos mandaron mal en la entrada de la picada, y terminamos haciendo una caminata de verano en invierno. Nos perdimos, caminamos 6 horas y tuvimos que llamar al rescate porque se nos venía la noche y no llegábamos. Por suerte terminó bien.

Los paisajes, como verán fueron alucinantes y desarrollé capacidades que no tenía hasta ahora, como subir una pendiente muy fuerte con nieve blanda y dura, por momentos con toda la pierna dentro de nieve, por momentos que tenías que patearla para darte un apoyo. Subí algunas partes en 6 patas (dos pies, dos manos y ambas rodillas).  También tuvimos que pasar algunas pendientes más planas pero largas de hielo, medio arrastrándome de costado. Por momentos pensaba que no podía pero había que seguir y pude hacerlo y ayudarme (por ejemplo, no mirando para abajo en esa maldita subida). Nos dijeron que llegamos a 2000m.

Verifiqué que estoy en buen estado físico, que la ropa técnica que tengo está muy buena, que frente a la dificultad no me puse loca sino que pude buscar opciones de refugio mientras mi sobrina buscaba que nos buscaran. (No fue un operativo, fue en una camioneta que vino por la pista de trineo ya que nos faltaba una hora más de caminata si seguíamos por ahí pero ya era de noche, a las 6 de la tarde). Que aunque parezca que la caminata es simple hay que tomar siempre más recaudos y no dejar de llevar GPS de montaña si es un lugar nuevo y algunos básicos que siempre llevo y que no creí que íbamos a necesitar y que por lo tanto no llevé.

Por suerte terminó bien, no la vamos a olvidar a esta caminata y los paisajes fueron maravillosos. Yo estaba preocupada por el frío que me iba a tocar en Berlín, después de esto creo que puedo pasar mucho más que eso. Los cambios de perspectiva. También aprendí muchas cosas de mi, que espero no seguir aprendiendo de ese modo, aunque igual está bueno saberlas.

Inicio de la caminata

Una de las partes más altas a las que llegamos, después de la subida muuuy empinada. Teníamos que buscar en esta inmensidad unos míseros palitos con la punta blanca y roja o unas piedras pintadas blancas y rojas. Tarea difícil y señalización suiza decepcionante.
 Cabras muuuy a lo lejos, únicos seres vivos que vimos después de la primera hora de caminata.
 La luz en la montaña estaba buenísima. Las cabañas estaban cerradas, eran de la fiesta del queso.
Hasta ahí estábamos bastante bien porque pensábamos que ya llegábamos. El atardecer fue muy bello, el problema es que la civilización no llegaba. Igual es muy impresionante como la primera parte de la noche la nieve refleja mucho. Parece como si hubiera luna. Después no, seguís viendo pero muy poco, pero no es oscuridad total. Raro. Esta foto se ve tan negro porque era con flash, pero este fue el último cartelito antes del rescate, le sacamos foto para leer que decía, pero como verán no dice mucho. Así eran los mejores (los que no eran marcas en piedras ni palitos pelados)


Para recuperarnos hoy fuimos a unas piletas de agua caliente en Berna, con chorros de agua, burbujas y donde uno sólo tiene que pensar en relajarse.

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