viernes, 21 de mayo de 2010

Mezcladito I

Luciyita:

Un viaje... siempre es un desafío y una oportunidad de volar en cualquier dirección. El cielo es azul e ilimitado, como tu imaginación. A veces hay que dar un pasito más para averiguar qué sorpresa hay más allá…

Lo que no hay que olvidarse de llevar: las ganas de asombrarse, los ojos bien abiertos, el buen humor y muchas ganas de reírse (la mayoría de las veces de vos misma)… es casi como convertirse en una pequeña niña otra vez. Recuperar todas esas ganas de atrapar el mundo que a veces la rutina, los supuestos, el deber ser de las cosas va carcomiendo. A veces está bueno pensar no sólo en lo que debemos llevar, sino en toda esa mochila pesada y vieja que sí conviene dejar atrás antes de salir y, en lo posible, no volver a cargarla nunca más.
Por ejemplo, dejar en casa el temor al ridículo. A mí lo que más me divierte es cuando me veo a mí misma, como desde otro ángulo, haciendo o diciendo cosas que a lo mejor acá yo misma me censuraría. Y eso está bueno porque cuando volvés, podés mantener un poquito de eso acá también, por más que algunos te digan cosas como que sos extraterrestre o te pregunten ¿en qué mundo vivís?
Yo suelo llevar un cuadernito a modo de anecdotario, que después cuando lo leo un tiempo más tarde me hace revivir las cosas esas mínimas pero tan significativas. Es como que necesito registrar cosas que a la cámara indefectiblemente se le escapan.
Otra cosa… estar abierta vivir desde adentro las costumbres de otros lares, y dispuesta a probar todo lo que ellos hacen o comen. Adonde fueres, haz lo que vieres. Si hace años que ellos vienen comiéndose una rata peluda cruda y no se han muerto, por qué no probar un poquito de eso??? (he comido cosas asquerosas, pero mi límite fueron los chapulines fritos en Mexico, me quedé media hora mirando las cucarachitas esas y no puede probarlas).
Como cosa práctica, llevar muy poca ropa. El equipaje lo más liviano posible. Ese es un tic que me quedó de la época de mochilera, pero creo que sigue siendo útil. Una remera la lavás a la noche y la usás de nuevo el otro día. Y dejá un lugarcito para el mate y medio kilo de yerba.
No hace falta nada más… bueno, algunos euros ayudan…
MUCHA SUERTE Y ESPERO COMENTARIOS DE TU VIAJE DURANTE Y DESPUÉS….
Un beso…de Lucía (alias huesito)

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