Se viene otro viaje. Grande. De esos que dan muchas ganas y también un poquito de miedo. Difícil de armar, en ese malabar de hacer las cosas y visitar los lugares que uno quiere y la disponibilidad. Y la decisión de hacerlo. Pensando también si alguna vez uno volverá por esos lugares tan lejanos.
Y también es raro. Pensar que en un tiempo voy a estar del otro lado del mundo. Que un avión va a llevar toda mi humanidad hasta allá, tantas horas. Es mágico. Te conecta también con lo poquito y chiquitos que somos.
Oceanía, nos veremos.
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