Salzburgo es preciosa. Me gusta mucho el clima de la ciudad. Hoy, por ejemplo, tras caminar duro y parejo, me tiré al sol en una plaza en unos sillones/almohadones gigantes. Un placer. Y había una biblioteca y un bar donde si querías te pedías algo y te lo llevabas a tu sillón. Muuuy relajado.
Igual tiene cosas muy locas, como que de pronto ves gente con el traje típico, super empilchados, y van a ver un concierto frente a la catedral. Al mismo tiempo tenés los más modernos e informales, todos conviviendo maravillosamente. Viva la diversidad!!!
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